¡Muéstrale quién manda a tu ansiedad!
Hablemos de tu ansiedad. Cuando buscamos tomar decisiones importantes en el trabajo, muchos de nosotros las consultamos con gente de nuestra confianza, gente que creemos está calificada de algún modo para entender la situación y dar consejos prudentes. Por tratarse de nuestro trabajo, ponemos especial atención a solicitar consejo de alguna persona en que nos haya demostrado tiene un buen conocimiento sobre la empresa, clientes o productos. Sin embargo, cuando se trata de cuestiones personales, muchas de las veces pedimos opiniones a personas que no necesariamente han demostrado suficientes de las cualidades que debe tener un buen consejero porque dejamos que nos guien las emociones. Así como pedimos consejos personales a las personas equivocadas por consejo de nuestras emociones, cuando tenemos miedo, dejamos que nuestra ansiedad nos mande. Es decir, con frecuencia en las situaciones personales recurrimos a malos consejeros, cuando tenemos miedo, dejamos que un mal consejero, nuestra ansiedad, nos de consejos y prevenga de lo que viene. Es importante mencionar que la ansiedad (y básicamente todas las emociones fuertes) suelen ser muy malas para predecir el futuro con precisión. Cuando nuestra ansiedad nos dice que algo malo va a ocurrir, con frecuencia se equivoca. Tu ansiedad es excelente cuando se trata de anticipar lo peor, pero es más frecuente que aquellas cosas tan graves que pensamos, simplemente no ocurran y nuestro miedo resulte ser exagerado o incluso innecesario. Aún cuando lo peor si llega a ocurrir, suele pasar que no es tan malo como nuestra ansiedad nos hizo pensar. Si la predicción del clima fuera tan mala como tu ansiedad es para adivinar lo que el futuro nos depara, ya no utilizaríamos los servicios metereológicos para nada. A pesar de esto, seguimos confiando en nuestra ansiedad para decisiones importantes. Tu ansiedad es un sentimiento que busca evitarnos los peligros y es difícil resistirse al temor que nos genera porque la ansiedad tiene conocimiento íntimo de nuestros pensamientos y temores, y los usa para lograr su objetivo. Es importante recordar que, aunque la ansiedad es poderosa, con mucha frecuencia es un muy mal consejero. Las emociones fuertes rara vez consideran toda la información relevante y nos llevan a tomar decisiones bien razonadas. Por esto, cuando sentimos ansiedad o alguna emoción fuerte como la ira, es importante que nos tomemos tiempo antes de decidir cualquier cosa. El tiempo necesario puede ser unos minutos o incluso hasta unos dias, dependiendo de la situación. Con tiempo, las cosas suelen ya no parecer tan apremiantes o peligrosas y nuestra ansiedad se ha calmado lo suficiente para que tomemos una mejor decisión.




